“Se llevaron todas sus cosas, incluso su cartera, lo dejaron sólo con su teléfono y sin cambiarse de ropa, sin ningún lugar para lavarse la cara”.

La retención de Novak Djokovic en el Park Hotel, un centro de cuarentena estatal en Melbourne, ha desencadenado una furibunda oleada de protestas en Serbia. En una rueda de prensa celebrada en Belgrado, Srdjan Djokovic calificó a su hijo como “Espartaco del nuevo mundo” y aseguró que está “prisionero” de las autoridades australianas, que no le permiten entrar en el país por no estar vacunado contra el Covid. Mientras, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, considera que el campeón de 20 majors es víctima de una “persecución política” por parte del primer ministro australiano Scott Morrison.

El gobierno de Morrison impidió a primera hora del jueves el ingreso de Djokovic, al no tener en regla el visado y “no cumplir” la exención médica por la que se le había autorizado un día antes a disputar el primer Grand Slam de la temporada. Esta situación ha exacerbado los ánimos en Serbia, donde el patriarca de la familia Djokovic protagonizó una incendiaria comparecencia ante los medios.

“Novak y su equipo presentaron los mismos documentos que otros 25 tenistas (que recibieron exenciones) y no tuvieron ningún problema, sólo Novak”, subrayó Srdjan. “Querían humillarlo. Podrían haber dicho ‘no vengas, Novak’, y eso habría estado bien. Pero no, querían humillarlo y aún lo mantienen en prisión”, añadió. En este sentido, reiteró que su hijo “no está detenido, sino en prisión”. “Se llevaron todas sus cosas, incluso su cartera, lo dejaron sólo con su teléfono y sin cambiarse de ropa, sin ningún lugar para lavarse la cara”, apuntó.