Conservas Garavilla cumple 135 años y además de Isabel tiene otras marcas como Cuca y llegó a tener plantas en tres continentes. Fundada en 1875 en Vizcaya, desde 2015 forma parte de Bolton Food Group. Ya saben: Qué bien, hoy comemos con…

¡Qué bien, qué bien! ¡Hoy comemos con Isabel! Caminaba a gatas el año 1960 cuando los televisores españoles fueron seducidos por esta pegadiza estrofa. Cantada con alegría a dúo por una voz femenina y otra masculina, el anuncio reflejaba el espíritu de una época donde el ama de casa trataba de satisfacer a su familia a toda costa. O, al menos, al coste de las pesetas del enlatado atún Isabel. Sin mucho esfuerzo, la mujer de la era franquista podía volcar lomos de pescado en una ensalada. Con el paso del tiempo, la sociedad fue evolucionando, España fue pescando cada vez más democracia y las mujeres pudieron librarse del anzuelo del hogar y salir a respirar una vida fuera de los fogones y buscar otros cebos.

Los anuncios cambiaban, el rol de la mujer también. Pero no el ritmo con el que Industrias Garavilla daba la lata, en el buen sentido, cada campaña. Con un jingle imposible de no tararear en los recreos o en la oficina, el pescado en conserva alimentaba por aquel entonces la memoria de los españoles. Sardinas, bonitos, anchoas y otros productos del mar eran enterrados en latas accesibles para todas las localizaciones geográficas. Sin embargo, muy pocos conocían qué historia había detrás deIsabel. A día de hoy, tras muchos sucesos, la compañía ha cambiado su sede a Italia formando parte de Bolton Foods, pero su legado se ha escrito en los mares españoles a través de la biografía de una familia.

Conservas Garavilla toma su apellido de su fundador, José de Garavilla y Quintana, un joven oriundo de la costera villa vizcaína de Lekeitio. En 1887, el empresario decide embarcarse en la industria con una pequeña flota en Elantxobe. No será hasta 1917 cuando la compañía logre su fórmula más exitosa diseñando la fábrica de “La equitativa”. Considerada como una de las más innovadoras y potentes conserveras de Europa, su potencial fue engrosando hasta que la Guerra Civil dejó al país en las espinas. El heredero de la compañía en 1931, Estanislao Garavilla Landeta, se verá obligado a cruzar el océano y desembocar con nuevas ideas en el extranjero.