El momento de quitar este elemento de protección en los interiores ha llegado, pero España se divide entre los que creen que aún es pronto y los que ya no pueden más

¿Hay alguien que no sepa que a partir del próximo miércoles, 20 de abril, deja de ser obligatorio usar mascarilla en interiores? Imposible. El adiós a la mascarilla es tendencia. Y, como en todos los trending topics, siempre hay polémica. España se divide entre los que miran hacia Shanghái y piensan que es demasiado pronto y aquellos que, a lo Camilo Sesto, “ya no pueden más” y creen que esta medida se debería haber tomado hace muchos meses. ¿Es la retirada una buena medida? Sacar la bola de cristal para adivinar el futuro es algo que no se nos ha dado nada bien durante la pandemia. Sin embargo, siempre nos queda analizar los datos:

La principal razón a favor del bye-bye es que, a pesar de la incidencia, el porcentaje de ingresos en hospital, en UCI y de fallecidos ha disminuido considerablemente en los últimos tiempos. Un porcentaje que, ¿casualidad? ha ido disminuyendo al mismo tiempo que aumentaba el porcentaje de vacunados y que en España está en torno al 90%. Podríamos decir que, de alguna manera, hemos conseguido darle la vuelta a la foto. Una terrorífica foto en blanco y negro en la que fallecían cientos de personas a diario mientras la vacuna estaba por llegar.